El Cuerpo de Guardabosques del Ministerio del Interior, cumple hoy seis décadas de duro bregar, en la cual ha desempeñado un papel fundamental en la protección del medioambiente y ha dado un aporte indiscutible a la defensa, la seguridad del Estado y el orden interior.
El 10 de abril de 1959, se aprobó la Ley No. 239, conocida como el Plan de Repoblación Forestal por el Ejército Rebelde, para que al propio tiempo que se realizara la Reforma Agraria, se planificara «la recuperación, conservación, fomento y aprovechamiento de los recursos naturales renovables del país, protegiendo los montes; repoblando los suelos forestales y organizándolos como fuentes permanentes de materia prima y trabajo estable, en beneficio de la economía y el progreso general de la nación». Una visión de futuro convertida en voluntad política por la dirección de la Revolución.

Los guardabosques han tenido entre sus responsabilidades y prioridades a lo largo de estos años, la protección del patrimonio forestal y la fauna silvestre en los macizos montañosos y humedales, en las áreas con incidencia de alta peligrosidad de incendios forestales, los bosques en el litoral y los cayos adyacentes; las fajas forestales en embalses, ríos y arroyos, así como las existentes en las cabeceras de las cuencas hidrográficas, manantiales y ojos de agua, todos estratégicos para la defensa y seguridad del país.
Anualmente, participan de conjunto con el Ministerio de la Agricultura, los Comités de Defensa de la Revolución y otras organizaciones e instituciones en la campaña de protección contra incendios forestales, que ha permitido consolidar gradualmente los niveles de efectividad en el enfrentamiento a los siniestros; el funcionamiento de las estructuras que aseguran tan importantes acciones preventivas y favorecen la articulación de los mecanismos de respuesta en menor tiempo, lo que permite disminuir el impacto o los daños a grandes extensiones de bosques.
De conjunto con otras fuerzas del Minint y la población, los guardabosques también participan activamente en la prevención y enfrentamiento a ilegalidades y violaciones a las regulaciones establecidas para el uso racional de los recursos naturales, así como contra la siembra y cosecha de marihuana, como parte de la estrategia del país de tolerancia cero y de llevar este combate a todos los escenarios proclives.
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